fe de erratas

14 feb. 2015

Vázquez Raña: herencia de odios

Vázquez Raña: herencia de odios

Mario Vázquez Raña,  presidente vitalicio del Comité Olímpico Mexicano. Foto: Benjamin Flores
Mario Vázquez Raña, presidente vitalicio del Comité Olímpico Mexicano.
Foto: Benjamin Flores
Un cúmulo de desavenencias y confrontaciones, así como de traiciones y revanchas, dejó tras su muerte Mario Vázquez Raña en el ámbito directivo del deporte institucionalizado. El pleito más escandaloso fue el que mantuvo con su propio hermano Olegario, otro de los oligarcas mexicanos que hacen y deshacen en el mundo empresarial, político y deportivo del país. Fue tal el encono entre Mario y, por ejemplo, el actual titular de la Conade, Jesús Mena, y el presidente del COM, Carlos Padilla, que Vázquez Raña ordenó que sus nombres no aparecieran nunca y por ningún motivo en su cadena nacional de periódicos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En enero de 2014, como cada año, Mario Vázquez Raña festejó el día de su santo abriendo las puertas de las oficinas de la Organización Editorial Mexicana (OEM) para que todos sus amigos, políticos, empresarios o miembros de la familia olímpica nacional, acudieran a felicitarlo.
Al tercer piso del edificio de la colonia San Rafael llegaron aquel viernes 17 de enero los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Hacienda, Luis Videgaray. Después de un largo rato de platicar en la oficina del dueño de la OEM, los tres salieron a convivir con el resto de los asistentes a la gran fiesta. Al abrir la puerta se  encontraron con el director de la Conade, Jesús Mena, y con el presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla Becerra.
Delante de Osorio Chong y de Videgaray, Vázquez Raña no se contuvo para criticar a Jesús Mena. Lo cuestionó por su desempeño al frente del deporte nacional. “No estás haciendo un gran trabajo”, soltó.  Se hizo un incómodo silencio. Minutos después, Mena y Padilla se retiraron. “El resto de la tarde, el regaño fue la comidilla entre los invitados”, confirma a la reportera uno de los amigos del empresario que estuvo presente.
Ese día se fracturó para siempre la añeja relación de amistad que “don Mario” guardó con el medallista olímpico a quien, él mismo, el 27 de septiembre de 2012, “destapó” como el próximo “ministro del deporte”, cuando el PRI  regresara a Los Pinos con Enrique Peña Nieto como presidente.
La ruptura entre Mario Vázquez Raña y Jesús Mena se gestó de a poco. Comenzó en marzo de 2013, cuando el presidente vitalicio del COM se enteró por los medios que Jesús Mena contrató a su amigo Mario Ramírez Barajas para trabajar en la Conade. Ramírez Barajas fue acusado públicamente por su exjefe, Nelson Vargas, de haber pedido “mochada” a directores de institutos del deporte cuando se desempeñó como subdirector de Cultura Física (Proceso 1899) en el sexenio que Vargas dirigió la dependencia del deporte.
Tras los señalamientos, Ramírez Barajas pidió licencia para “limpiar su imagen”. Vázquez Raña reclamó a Mena la torpeza del nombramiento. A pesar del regaño, el director de Conade le dijo que lo regresaría al cargo de asesor que le había dado –aunque, de facto, también manejaba otras áreas. Vázquez Raña le ordenó que no lo hiciera. No tuvo más remedio que obedecer.
Dos meses después, Vázquez Raña trinó de coraje contra Mena cuando el diario Reforma publicó que un grupo de arqueras mexicanas compitió en la Copa del Mundo de Shanghai con playeras que compraron en un supermercado a las que les pegaron tiras de masking tape con sus nombres, debido a que viajaron sin uniformes.
(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1998, ya en circulación)
http://www.proceso.com.mx/?p=395939 

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