fe de erratas

17 jun. 2015

Carta abierta de una madre de familia a Denise Dresser

Carta abierta de una madre de familia a Denise Dresser



denise dresser
 
Señora Dresser:
Si se hiciera una encuesta ahora mismo y se nos preguntara cuál o cuáles de los miles de problemas en México deberíamos resolver prioritariamente, seguramente la respuesta sería: inseguridad, falta de empleo y corrupción. No sé exactamente en cuál orden, pero definitivamente los tres están íntimamente ligados, como una pescadilla que se come la cola.
La corrupción ha permitido la terrible desigualdad que vivimos los mexicanos, gracias a unas “reformas estructurales” impuestas e injustas y sin que, hasta el momento, produzcan un solo beneficio al grueso de la población, antes al contrario, los despidos masivos, la violación del derecho al trabajo estable, la falta de salarios dignos como marca la constitución, etc., están al orden del día. Pero la corrupción también ha permitido que partidos con prácticas fraudulentas entronicen a presidentes o ministros de una justicia que nunca nos llega a los mexicanos. La corrupción también permite el deterioro de la educación y la desaparición de la investigación científica de calidad y con proyección a futuro. Gracias a la corrupción se han establecidos sindicatos acordes al régimen, corrompidos intencionalmente a fin de garantizar su estancia y sólo deshechos cuando ya no son necesarios. Lo mismo ha pasado con la policía, la marina y el ejército los cuales, lejos de cumplir su obligación de proteger al pueblo se lanzan como perros de caza ante todo aquel que critique al sistema. Bajo el abrigo de la corrupción se han levantado imperios de narcotráfico protegidos por las fuerzas armadas pagadas con nuestros impuestos. Gracias a la corrupción miles y miles de “empresarios” extranjeros han venido a saquear permanentemente nuestro país hasta dejarnos prácticamente desmantelados.

Señora Dresser, si para usted este problema no es fundamental, si considera un acto de ignorancia iniciar la transformación del país combatiendo la corrupción que tanto está dañando a la gran mayoría y considera que Morena renuncia por “intolerante” a otras batallas es quizá porque usted tiene todo resuelto en su vida y puede ver desde la vidriera de su oficina otros problemas que nosotros, la gran mayoría, no vemos como inmediata porque estamos intentando defender a nuestros hijos, nietos o padres porque están perdiendo el trabajo, a pesar de haber invertido en ellos grandes cantidades de dinero para prepararlos. Evidentemente la cuantía del gasto no depende del número de ceros de la cifra sino del dinero que cada cual puede alcanzar cada mes

Es obvio que usted nunca ha recorrido el país en cada distrito y menos caminando. Yo tampoco, pero sí he trabajado en las universidades públicas desde hace muchos años. He trabajado en preparatorias por cooperación y sé lo que significa no tener ni para comprar el libro que se le pide. También he trabajado en jardines de niños como voluntaria y saber que algunos de los pequeños jamás habían comido carne o leche. He visto cómo algún amigo de mi hijo ha dejado de estudiar porque sus padres perdieron el trabajo. He vivido en carne propia que a mi hijo le ofrezcan 60 pesos por día con horario discontinuo o que a otro familiar le quiten el trabajo después de años simplemente porque decidieron privatizar la empresa y no porque carezca de facultades y compromiso para realizar la profesión. También conozco el caso de muchos universitarios con posgrado y dominio del inglés cuyo salario no rebasa los 70 pesos la hora o, en algunas “privadas” pagándoles 30 miserables pesos. Yo misma fui víctima (y sigo siéndolo) de un acto de corrupción por parte de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, sin que después de siete años hayan podido demostrar nada en mi contra.


Si esto sucede en mi entorno más inmediato el cual, como podrá adivinar, no corresponde a las clases más desfavorecidas, imagínese lo que ocurrirá en ellas. Todos fuimos y hemos sido testigos (y algunos cómplices) del manejo inmoral e ilegal de los gastos de campaña comprando conciencias y prostituyendo a la gente con promesas de televisores, despensas o falsas ayudas. Sé que usted también los cuestiona y por eso siempre había tenido cierta simpatía por su discurso pero, van varias veces que la escucho cuestionando el planteamiento sobre dignificar la vida de los pobres atendiendo primero a sus necesidades. Los califica de “populismo”, término muy usado de quienes creen que un estado no puede ni debe resolver las necesidades del pueblo y debe dejarlo a la iniciativa privada. Yo no soy ni economista ni politóloga, soy lingüista, así que tal vez no pueda dar las explicaciones macroeconómicas que los analistas siempre usan para enredar más la madeja.

El discurso ese de que privatizando todo llegarán los beneficios ya nos lo sabemos y no vemos resultados. ¿Cuántos años debemos esperar? ¿Qué debemos esperar? ¿Qué pasa si no hay beneficios –lo más seguro? ¿Acaso no hay en México mexicanos preparados, inteligentes, honrados, amorosos, capaces de llevar a buen puerto nuestras demandas? ¿Forzosamente requerimos de privatizaciones extranjeras? Qué curioso que este panorama se presente igual en muchos otros países. ¿Plan con maña acaso?

Según usted, Morena, o mejor dicho, López Obrador, debe atender problemas más urgentes como son el derecho al matrimonio gay o la ley del aborto. Mire señora, quisiera dejarle claro que si alguien ha participado activamente en estas luchas somos los mismos integrantes de Morena (y otras organizaciones, ¡no faltaba más!) sólo que no acostumbramos usar todos los días la camiseta. No la necesitamos tampoco para defender en nuestros centros de trabajo a algún compañero o defender el agua o ir a trabajar en las comunidades, etc. No por nada en Morena existe una cartera exclusivamente para tratar la igualdad de géneros tanto a nivel local como nacional. Muchos de nosotros también participamos en la defensa del derecho a decidir, etc. Tal vez si asistiera usted nos conocería. Eliminando los problemas profundos sólo entonces podremos atender los demás problemas pero con mayor éxito.

Usted (como algunos otros) ha decidido descalificarnos a todos los miembros de Morena como “una densa red clientelar calcada sobre la red de mediaciones que construyó el PRI en el país y en la ciudad.” Entiendo que una red clientelar es un grupo de personas que reciben de forma continuada beneficios a cambio de apoyar a alguien en particular. Y eso me parece una acusación grave que usted debería demostrar y, de no ser así, pedir perdón a todos los integrantes del partido, muchos de ellos que, al parecer, también son sus amigos.
Señora Dresser, aunque le parezca absurdo, para ser un buen gobernante antes hay que ser una buena persona, honesta y amorosa. Le recomiendo unos libros: “Amor y juegos. Fundamentos olvidados de lo humano” y “Emociones y lenguaje en educación y política”, ambos del neurobiólogo chileno Humberto Maturana. En ellos se plantea la necesidad urgente de “aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia”, de lo contrario, no habrá fenómeno social, por mucha economía de mercado que exista.

Finalmente le comento algo. Para poder entrar en diálogo tendríamos que contar con el derecho de micrófono que usted tiene y que, en nuestro caso, difícilmente tendremos. No es que no podamos o queramos debatir con usted es que han cerrado los espacios y eso, eso también es corrupción.
Por: Elizabeth Alcalá E.
http://megafonomx.com/2015/06/16/carta-abierta-de-una-madre-de-familia-a-denise-dresser/ 

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