fe de erratas

1 sept. 2013

Primer Informe: Los desafíos

Primer Informe: Los desafíos               

El titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, en Tokio. Foto: AP
El titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, en Tokio.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cuando ya esté circulando el presente número de Proceso, el presidente Enrique Peña Nieto presentará su Primer Informe de Gobierno. Al escribir estas líneas ignoro el contenido de dicho documento, pero no los acontecimientos que han marcado a la presente administración, iniciada con brío, decisiones espectaculares y promesas esperanzadoras que se han ido desdibujando.
Hasta el momento, son más las promesas incumplidas y las reformas inconclusas o inciertas que los logros. Los desafíos superan a los resultados. A pesar de una intensa y costosa campaña de comunicación gubernamental, la realidad se ha impuesto sobre los intentos por moldearla, y la popularidad del presidente es menor a la de sus dos antecesores, en el mismo lapso.
En nueve meses, el optimismo inicial del sexenio se ha tornado incertidumbre. Se ha transitado del consenso a la polarización. El Pacto por México, que permitió superar el estancamiento político y diseñar una ambiciosa y necesaria agenda reformista, se tambalea. De las más de 10 reformas profundas propuestas –educativa, telecomunicaciones, transparencia, financiera, política, combate a la corrupción, energética y hacendaria, entre otras– sólo han sido aprobadas las tres primeras. Las de las instituciones bancarias y la política están atoradas en el Congreso; la fiscal aún no es presentada y la creación de la Comisión Anticorrupción ha sido postergada indefinidamente.

Haber dotado de autonomía constitucional al IFAI encadenando sus resoluciones a la Consejería Jurídica de la Presidencia significa una regresión, no un avance hacia una mayor y mejor transparencia. Mal precedente para la rendición de cuentas, el combate a la corrupción y la transparencia, indispensables para que la reforma energética rinda frutos a la nación.
Las reformas educativa y energética han polarizado a la sociedad. Los acontecimientos que han tenido lugar en la Ciudad de México por la oposición de la CNTE a la reforma educativa muestran el colapso de un sistema obsoleto y disfuncional que se niega a morir, en el que se mezclan varios factores: los saldos de un corporativismo educativo corrupto, creado por el PRI, aprovechado con creces por los gobiernos panistas y vigente a pesar del encarcelamiento de Gordillo; la intransigencia de un sindicalismo propiciador de corruptelas y mediocridad magisterial, preocupado más por mantener prebendas que por la superación profesional, sin el propósito de mejorar la ínfima calidad de la educación, y, por último, el desdén gubernamental por las legítimas demandas del magisterio.
La omisión de no haber negociado a tiempo con los representantes sindicales provocó las manifestaciones y los excesos conocidos por todos y condenados por la mayoría…
Fragmento del análisis que se publica en la edición 1922 de la revista Proceso, ya en circulación.
 http://www.proceso.com.mx/?p=351626

Gobierno de EPN, maquillado con publicidad multimillonaria                                                 

Peña Nieto durante su discurso en Apango, Guerrero. Foto: José Luis de la Cruz

Peña Nieto durante su discurso en Apango, Guerrero.
Foto: José Luis de la Cruz
Las contradicciones de la administración de Enrique Peña Nieto en materia de comunicación y publicidad son abundantes: Aunque mantiene un derroche millonario para cultivar su imagen, se muestra reacio a transparentar sus gastos en esos rubros; incluso habla de “información inexistente” cuando el IFAI le pide rendir cuentas.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Siempre proclive a cultivar su imagen en los medios, dispendioso en materia de publicidad desde su gestión como gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto sigue destinando partidas millonarias secretas para su promoción, ahora desde Los Pinos.
Según datos oficiales la Presidencia de la República tiene un grupo especializado en gestión de imagen, estrategias de comunicación y manejo de la opinión pública. Y aun cuando nadie sabe cuánto ha gastado el gobierno en publicidad en los últimos 10 meses ni quiénes han sido contratados por la Presidencia para esos trabajos –más de una tercera parte de su personal se aboca a esos menesteres–, ya se le asignaron nuevos fondos.
Pese a las críticas recibidas por esos desplantes aun desde su campaña –cuando jóvenes del movimiento #YoSoy132 criticaron su cercanía con el duopolio televisivo y los pagos millonarios a Televisa para que sus mercadólogos le construyeran una imagen publicitaria a modo–, Peña Nieto y su equipo no dejan de apostarle a los medios para posicionarse.
Tras esos reclamos, que se iniciaron en mayo de 2012 en la Universidad Iberoamericana y se extendieron a varias universidades e incluso ganaron las calles, Peña Nieto presentó un Manifiesto por una Presidencia Democrática en el cual se comprometió a trabajar con transparencia y a impulsar una legislación para regular la publicidad desde Los Pinos (Proceso 1917). Hasta ahora no ha cumplido.
Ante la opacidad con la que se conduce en lo relativo a contratación de publicidad oficial, varios particulares han acudido al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI); no han tenido respuesta aun cuando ese tipo de gastos tiene carácter público y son parte de las obligaciones mínimas de transparencia que deben actualizarse en el Portal de Obligaciones de Transparencia (POT).
Las peticiones sobre cuánto se invierte en los estudios de opinión, diseño de campañas, planes de comunicación y las producciones para ejecutarlos –por lo general se contrata a empresas privadas cuyos nombres se desconocen hasta ahora, pues los recursos de que disponen los avalan sólo la Secretaría de Gobernación y la Oficina de la Presidencia– tampoco se han hecho públicas.
(Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1922, ya en circulación)
http://www.proceso.com.mx/?p=351616 

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